• La persona que adora a Dios debe experimentar una renovación del entendimiento para hacer lo que es agradable a los ojos del Altísimo. Si esto no ocurre estamos falseando la verdad que profesamos.

• El énfasis moderno de la adoración solo se concentra en los cantos sin transformación por la renovación del entendimiento. Hay que alabar a Dios pero también siendo transformados.

• La Iluminación y la Verdad, Espíritu y Vida, producen ese cambio en el creyente, por eso debemos poner la mirada en nuestro Rey y Dios. Recuerden el tabernáculo.

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